La actividad humana ha dejado en la provincia de Burgos una huella profunda e indeleble. La página más sobresaliente del pasado y de la arqueología burgalesa hay que buscarla en los yacimientos de homínidos de la Sierra de Atapuerca, en las que han aparecido restos con cerca de un millón de años de antigüedad, del que ha sido considerado como el primer europeo: el Homo Antecesor.
También tienen una gran relevancia los santuarios de arte rupestre de Ojo Guareña; el Conjunto dolménico de las Loras, los abundantes castros y necrópolis de la Edad del Hierro; la ciudad romana de Clunia y una notable serie de necrópolis y eremitorios altomedievales localizados en La Demanda y Las Merindades, así como importantes yacimientos de huellas fósiles de dinosaurios.

La provincia de Burgos, ha sido a lo largo de la historia un espacio recurrente en el que han dejado su huella las sucesivas culturas del pasado. La arqueología se preocupa de desenterrar, estudiar y valorar aquellos restos que sobrevivieron al paso del tiempo. A través de ellos conocemos mejor nuestros orígenes, la forma de vida de nuestros antepasados, sus costumbres funerarias, sus prácticas económicas e, incluso, aquellos mecanismos sociales por los que se regían.
La mayoría de estos vestigios cumplen su función desde un discreto anonimato. Sin embargo, en otros casos, los restos muestran un alto interés patrimonial y constituyen auténticos referentes turísticos, como ocurre con la ciudad romana de Clunia, los yacimientos de la Sierra de Atapuerca o los dólmenes de la Lora.

El tránsito de la romanización a la Edad Media y los primeros tiempos de estos momentos muestra un especial interés en la provincia de Burgos. Esta circunstancia se refleja en la existencia de conjuntos relevantes como los yacimientos altomedievales de la cuenca del Alto Arlanza, que reflejan las formas de vida y muerte que adopta la colonización castellana de las áreas de frontera entre mediados del siglo IX y principios del siglo XI.
En el norte de la provincia se conservan varios testimonios de centros cristianos primitivos, con conjuntos eremíticos formados por ermitas rupestres, tumbas excavadas en la roca y edículos. En el bajo Ebro burgalés se distinguen el complejo rupestre altomedieval de Villanueva Soportilla

Son muchos los esfuerzos que, en los últimos años y desde las distintas administraciones, se ha realizado para conservar y difundir el patrimonio arqueológico de Burgos. Fruto de los mismos contamos hoy con toda una serie de conjuntos arqueológicos acondicionados para su disfrute, así como con varios Museos, en los que se conservan y muestran al público los hallazgos de la zona y Centros de Interpretación o Aulas Arqueológicas en los que se reconstruyen o recrean ambientes y formas de vida del pasado.
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