En la provincia de Burgos encontramos dos comarcas vitivinícolas importantes que poco a poco van consolidándose en los mercados nacionales e internacionales: La comarca de la Ribera del Duero de Burgos y la comarca de la Ribera del Arlanza. Estas comarcas, una de ellas a la espera de la obtención de Denominación de Origen, cuentan con órganos de control que se convierten en garantía del producto que adquiere el consumidor. La tradición en las elaboraciones se observa en los pueblos y ciudades con un importante legado de arquitectura popular escrito en los lagares, zarceras y conjuntos de bodegas subterráneas. Una nueva atracción turística al alcance de todos que se puede conocer realizando alguno de los senderos denominados "rutas del vino" o adentrándose a descubrir los "misterios" de la elaboración visitando alguna de sus bodegas.
EL VIÑEDO BURGALÉS Si alguien duda de la importancia histórica que el viñedo ha tenido en la provincia de Burgos, basta con mirar algunas manifestaciones históricas, como el mosaico romano de Baños de Valdearados o el friso de la ermita visigótica de Quintanilla de las Viñas.
Una larga historia no es sinónimo necesario de una buena calidad, pero Burgos tiene todo para que sus vinos se sitúen entre los mejores del mundo. Los grandes vinos se han dado siempre en condiciones límites. Allí donde más se exige a la cepa más calidad consigue dar.
En Burgos se dan una serie de factores climatológicos casi extremos. Temperaturas medias muy bajas, con gran riesgo de heladas, sobre todo primaverales, pero que pueden presentarse incluso en el mes de junio. Importante contraste térmico entre el día y la noche, sobre todo en la época de maduración de la uva, lo que constituye un factor de calidad importante, favoreciendo el mantener los niveles de acidez. Si tomamos como ejemplo la Ribera del Duero, vemos que en un mes tan importante para el viñedo como agosto la media de las máximas se situó en 40,6ºC, mientras que la media de las mínimas se quedó en 1,4ºC. Lluvias escasas, con épocas largas de sequía y pocas horas de sol.
Pero la habilidad del hombre buscando variedades de brote tardío y ciclo corto, buscando laderas orientadas al sur para recibir los últimos rayos de sol y buscando suelos capaces de retener el calor durante horas para regalárselo a la cepa, dan lugar cada año al milagro del vino. Vinos que se pueden encontrar en todos los mercados del mundo compitiendo mano a mano con los grandes e históricos vinos franceses.
Ribera del Duero La piel de la uva, que ha soportado los contrastes climáticos, marca las características de los vinos de la Ribera del Duero. Vinos de un intenso color cereza picota, capaces de mantenerse vivos durante muchos años, con gran estructura tánica y una adecuada acidez, que aportan frescura y una capacidad de envejecimiento excepcional, como lo demuestran algunas bodegas históricas.
Las viñas se extienden en torno al río Duero, en una larga franja de 115 kilómetros, con apenas 35 de anchura, por las provincias de Soria, Segovia, Valladolid y, sobre todo, Burgos, que tiene las tres cuartas partes del viñedo. Algunos de los mejores majuelos de la Ribera del Duero están en el triángulo formado por Roa, La Horra y Anguix, sin olvidar las viejas viñas de los dos gumieles y de Sotillo de la Ribera.
Para una zona con baja pluviometría, unos 430 litros al año, la cercanía al río le suponen a las cepas un aporte adicional de humedad, gracias a las nieblas, sobre todo matutinas. La Tempranillo, también llamada en la zona Tinto del País o Tinto Fino, es la variedad reina, con más del 93%, acompañada por Albillo, variedad blanca autóctona, y las tintas de origen francés Cabernet Sauvignon, Merlot y Malbec, junto con la española Garnacha.
Arlanza El Arlanza es una histórica zona que en los últimos años está luchando para recuperar el prestigio que tuvo durante años. Su última batalla es conseguir la Denominación de Origen y está a punto de ganarla.
Situada en el centro de la provincia de Burgos, en el valle medio y bajo del río Arlanza. Una larga franja que se extiende desde la Sierra de Covarrubias hasta los Páramos del Cerrato. Son en total 67 pueblos, de los que 54 están en Burgos y el resto en Palencia. Puntos culminantes de esta franja son Covarrubias, Lerma y Santa María del Campo. Lugares donde se mezclan el arte, el paisaje, la historia y el vino.
El 95% del viñedo está plantado con Tempranillo, siendo el resto Garnacha, Mencía, Albillo, Cabernet Sauvignon y Viura.
Si las condiciones climáticas de la Ribera del Duero son duras, aquí todavía son más extremas, con las heladas como el enemigo a temer todos los años. La temperatura media se sitúa en el límite en el que se desarrolla el viñedo, por eso la búsqueda de laderas con buena insolación es aquí esencial. Un clima extremo, unos suelos extraordinarios y laderas bien orientadas son los secretos de una zona difícil, que en los mejores años puede dar vinos capaces de situarse entre los más grandes de nuestro país.
Enoturismo El Arlanza y, sobre todo, la Ribera del Duero de Burgos tienen los suficientes atractivos para figurar dentro de los más selectos listados mundiales de comarcas enoturísticas. En la consagrada Ribera del Duero, además de visitas guiadas por sus distintas bodegas y de la cata de sus magníficos vinos, se puede recorrer parte de la red de bodegas medievales subterráneas que horadan el subsuelo de Aranda de Duero, acudir al Centro de Interpretación de la Arquitectura del Vino (CIAVIN) de la misma localidad o practicar senderismo por las señalizadas rutas que forman parte de la Ruta del Vino- Afluente Rural y que parten de Roa, Anguix, Sotillo de la Ribera, Gumiel de Mercado, Gumiel de Izán, La Aguilera y La Horra. También los viajeros se podrán alojar y degustar la exquisita gastronomía de la zona, con el lechazo asado como plato fundamental, en varios y selectos establecimientos — incluida una posada de turismo rural— emplazados junto a prestigiosas bodegas y en medio de bellos y bien conformados viñedos en plena producción
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